¿DE QUE SIRVE PERMANCER EN FE Y ESPERANZA?

En la naturaleza, cuando se avecina una tormenta después de un largo verano, el árbol que yace seco y desojado parece estar condenado a morir. Pero aun así dentro de sí existe algo de vida, de energía que lo mantiene; para el árbol, la sequía es la adversidad más relevante en su existencia, pero tarde lo que tarde en llegar el invierno, el árbol se mantiene, como si estuviese convencido de que pronto llegaran días mejores.

Ahora mismo en la situación tan dura que atraviesa Venezuela, somos como árboles en medio de un árido verano y la energía que nos permitirá mantenernos, es la fe y la confianza en Dios de que vendrá un tiempo mejor. A diferencia de los arboles nuestra energía (fe y confianza) muchas veces se ve desenfocada, se deja influenciar por el entorno de crisis y la oprimimos con sentimientos de incertidumbre y preocupación, y omitimos que con nosotros siempre esta Dios, el que se manifiesta con cada despertar al ver el sol salir, haciéndonos privilegiados de poder sentir el cálido abrazo de un amanecer. “A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda? Mi ayuda proviene del Señor, creador del cielo y de la tierra.” Salmos 121:1-2 (NVI).

Dios en todo momento te acompaña y de una manera quiere que sueltes ese peso de desánimo y se lo entregues a él, a cambio de que tu lleves sus cargas,  “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.”  Mateo 11:28-30 (NVI).

A medida que enfrentamos dificultades, aprender a confiar en Dios es elemental, con esto no quiero decir que la solución está en simplemente confiar en Dios, creo que sería egoísta esperar que Dios cambie todo sin que pongamos de nuestra parte, más bien, es hacer las cosas sabiendo que en su nombre y para su gloria, fluirán de la mejor manera ya que serán respaldadas por él.

Quizás pensaras que el verano es extenso y que no veras llegar el invierno, pero está en nosotros permanecer en la fe y esperanza, que como un gran roble que está firme y determinado a superar la sequía y gozar de toda la abundancia que produce la lluvia venidera. Enfocando nuestra energía en Dios superaremos cualquier época de sequía, escases, odio, división y cualquier otra cosa que nos separe del bien estar que quiere nuestro padre. Con una convicción clara de que lo mejor está por venir en el nombre poderoso de JESUS. Bendito el hombre que confía en el Señor, y pone su confianza en él. Será como un árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor, y sus hojas están siempre verdes. En época de sequía no se angustia, y nunca deja de dar fruto. Jeremías 17:7-8 (NVI).

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