Comedores de Jesús, Compartiendo la Palabra de Vida

Continuamos con las Jornadas de Comedores de Jesús, llevada a cabo por la fundación Promotores de Jesús para alcanzar a personas con el amor de Dios. Esta vez nos detuvimos en una parada de autobús, en donde un grupo de personas que estaban esperando el transporte público, las hicimos venir hasta donde estábamos con los alimentos, para compartir con ellas más que un alimento, una palabra de vida.

El equipo de promotores de Jesús, detecta rápidamente mediante un escaneo simple las potenciales personas que puedan estar vulnerables y que cumplan con las características de un perfil de personas donde hayan niños, adultos mayores, mujeres embarazadas, o cualquier otra persona que necesité un alimento físico ya que puede estar pasando por alguna situación difícil en su vida, y relacionada con la falta de alimento en su hogar.

En esta jornada número 14 de comedores de Jesús, se compartió la palabra escrita en Lucas. 7-36. Donde un fariseo invita a Jesús a comer a su casa y una mujer de la mala vida cuando se entera de que Jesús está en la casa del fariseo, tomo un costoso perfume y se dirigió hasta Jesús para besarle los pies que con sus lágrimas lavaba y con sus cabellos secaba, a la vez que ungía con el costoso perfume los pies de Jesús. El fariseo viendo esto, puso en duda la sabiduría de Jesús, ya que para el sí Jesús era un profeta, debía saber que la mujer quien besaba sus pies, era una mujer pecadora.

Entonces Jesús, responde con una historia al fariseo y le cuenta que: un hombre le presto dinero a dos personas, a una le dio quinientas monedas de plata y a la otra, cincuenta monedas, pero ninguna de las dos tenia para devolverle el dinero, así que el hombre cordialmente le perdona la deuda a las dos personas, ¿cuál de las dos personas amara más al hombre que les perdono la deuda? La respuesta es obvia, la persona que más debía dinero es la que más va amar al acreedor.

Jesús devuelve hacia la mujer y le dice al fariseo: esta mujer no ha dejado de besar mis pies, me los lavo con sus lágrimas, me los seco con sus cabellos, me los ungió con perfume; tu no me ofreciste agua para lavar el polvo de mis pies, tu no me saludaste con un beso, tu no tuviste la cortesía de ungir mi cabeza con aceite de oliva. Te digo que sus pecados (que son muchos) han sido perdonados, por eso ella me demostró tanto amor; pero una persona a quien se le perdona poco demuestra poco amor.

Las personas que allí se encontraban se preguntaban ¿quién es ese hombre que anda perdonando pecados? Y entonces Jesús le dijo a la mujer: “tu fe te ha salvado; ve en paz. Dios nos perdona por lo poco o lo mucho que erremos.

En esta jornada de comedores de Jesús, el alimento físico que se comparte, es un sustantivo más del propósito que tenemos, llevar la palabra de vida, en particular a personas que mayor lo ameriten, y a quienes más se sientan en deuda con el señor, informarles que no importa que tanto consideren que deben a DIOS, él está dispuesto a saldar la deuda y así comenzar con el de nuevo a vivir el reino de DIOS y su justicia.

Si quieres ser pare del equipo, promotores de Jesús, existen muchas formas de aportar tu ayuda, bien sea a través de un apoyo físico presencial, económico o de alimento. Contamos con tu apoyo, “Más bien aventurado es dar que recibir” Hechos 20:35.

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